ETF o acciones individuales: lo que realmente las distingue
«¿ETF o acciones?» es una de las preguntas que más se hacen los inversores particulares, y una de aquellas en las que la respuesta depende menos de una regla general. Los 2 enfoques no se distinguen tanto por su calidad como por lo que exigen a quien los practica: tiempo, método, tolerancia a la variabilidad de los resultados. Este artículo no decide por usted. Describe las diferencias concretas en 4 ejes (diversificación, comisiones, esfuerzo de seguimiento, riesgo específico) para que pueda situar su propio caso. Earnnest es una herramienta de ayuda a la decisión, no un asesor de inversión.
2 formas de mantener el mismo mercado
Una acción individual es una parte del capital de una sola empresa. Su suerte depende de esa sociedad: sus resultados, su gestión, su sector.
Un ETF (Exchange Traded Fund, fondo cotizado) es una cesta de valores que busca replicar un índice, por ejemplo las mayores empresas de una región. Se negocia en bolsa como una acción, pero una sola posición da acceso a decenas, incluso a miles de empresas. Para repasar lo básico, la lección Acciones, bonos, ETF establece las definiciones.
Una precisión útil: tener un ETF no elimina el riesgo de mercado. Si el índice cae, el ETF cae con él. Lo que cambia es la naturaleza del riesgo que se asume.
Primer eje: la diversificación
Es la diferencia más visible. Un ETF amplio reparte su dinero entre un gran número de empresas, a menudo de sectores y países variados, desde el primer euro invertido. Con acciones individuales, la diversificación se construye valor a valor y tiene un coste en capital: con un importe pequeño, mantener 20 empresas supone posiciones muy modestas.
Esto no significa que las acciones impidan diversificar: una cartera de valores individuales bien repartida puede estar diversificada. Pero la tarea recae en usted, y los errores de concentración (un sector dominante, un único país) son frecuentes. Nuestro artículo sobre cómo diversificar una cartera de acciones detalla los mecanismos, y la lección La diversificación expone los fundamentos.
Segundo eje: las comisiones
Los 2 enfoques no cuestan lo mismo, ni de la misma manera.
- ETF: gastos corrientes anuales, descontados de forma continua del valor del fondo y expresados como porcentaje del patrimonio. Apenas se ven, pero se aplican cada año.
- Acciones: sin comisiones anuales de gestión, pero con costes de transacción en cada compra o venta (comisiones de corretaje y, según el bróker, a veces custodia). Cuanto más a menudo opere, más pesan.
La tabla siguiente emplea valores puramente ilustrativos: las comisiones reales varían según el producto y el bróker.
| ETF (hipótesis) | 10 acciones (hipótesis) | |
|---|---|---|
| Importe invertido | 10.000 € | 10.000 € |
| Gastos recurrentes anuales | 0,25 %, es decir, 25 € | 0 € |
| Costes de transacción de entrada | 1 orden de 1 € | 10 órdenes de 1 €, es decir, 10 € |
| Órdenes de reequilibrio en el año | 0 a 1 | 2 a 4 |
Con esta hipótesis, el ETF cuesta más en gastos recurrentes y menos en transacciones; las acciones, lo contrario. A lo largo de varios años, la diferencia depende de su frecuencia de operaciones y de su bróker. Solo vale un cálculo con sus propias cifras.
Tercer eje: el esfuerzo de seguimiento
Un ETF amplio requiere poco seguimiento corriente: el índice se recompone solo y el gestor se ocupa de las entradas y salidas de empresas. El esfuerzo se concentra en la elección inicial (índice replicado, comisiones, tamaño del fondo, divisa).
Las acciones individuales exigen un trabajo continuo: leer los resultados trimestrales, seguir la actualidad de cada empresa, reevaluar la valoración, decidir cuándo una tesis inicial ya no se sostiene. Ese trabajo puede ser un placer o una carga. Para estructurarlo, nuestra guía Cómo analizar una acción en bolsa propone un método, y la lección Los ratios de valoración presenta las herramientas.
Cuarto eje: el riesgo específico
El riesgo específico es el que afecta a una empresa en particular: un escándalo, un producto fallido, una decisión de un regulador. Es diversificable, es decir, se atenúa a medida que aumenta el número de posiciones.
Ejemplo numérico ilustrativo. Supongamos una cartera de 10.000 € repartida a partes iguales en 10 acciones de 1.000 €. Si una de ellas pierde un 50 %, la cartera pierde 500 €, es decir, un 5 %. En un ETF de 1.000 empresas en el que esa misma empresa pesara un 0,5 %, la misma caída del 50 % resta un 0,25 % al valor total, unos 25 € sobre 10.000 €. La diferencia es de 20 a 1 en este suceso concreto.
La otra cara: si una de las acciones que usted mantiene sube con fuerza, el efecto en una cartera de 10 posiciones también es notable, mientras que en el ETF queda diluido. La concentración amplifica tanto las ganancias como las pérdidas. Y el riesgo de mercado (recesión, subida de tipos) afecta a ambos enfoques: ninguno protege frente a él.
Situarse, sin regla universal
En lugar de una respuesta única, algunas preguntas ayudan a aclarar su situación:
- ¿Cuánto tiempo puede dedicar al seguimiento, de forma duradera y no solo al abrir la posición?
- ¿Qué variabilidad de resultados puede soportar sin tomar decisiones dictadas por la inquietud? La lección Los sesgos cognitivos del inversor ayuda a detectar sus propias trampas.
- ¿Qué importe invierte y qué representa respecto a sus ahorros?
- ¿Su horizonte es corto o largo?
Los 2 enfoques no se excluyen: muchas carteras combinan un núcleo amplio con algunas posiciones individuales. Para medir el reparto real de lo que usted posee, sea cual sea la forma elegida, la herramienta de puntuación de diversificación (pensada para el PEA francés, un plan de ahorro en acciones, pero utilizable con cualquier lista de posiciones) calcula una puntuación sobre 100 a partir de sus importes, sin cuenta y sin conexión con su bróker. El artículo Un único ETF World en un PEA muestra cómo queda en un caso concreto.
Conclusiones
- Un ETF da acceso a muchas empresas en una sola posición; una acción individual le expone a la suerte de una sola empresa.
- Las comisiones difieren por su naturaleza: recurrentes en el ETF, ligadas a las operaciones en las acciones.
- El esfuerzo de seguimiento es bajo con un ETF amplio y alto con una cartera de valores individuales.
- El riesgo específico se diluye con el número de posiciones; el riesgo de mercado permanece en ambos casos.
- Ninguna de las dos opciones es universalmente superior: todo depende de su tiempo, de su tolerancia y de su horizonte.
- La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros.
Este artículo tiene una finalidad informativa y educativa y no constituye asesoramiento de inversión personalizado. Los importes y comisiones de los ejemplos son ilustrativos.