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Acciones, bonos, ETF: los cimientos

Comprender las grandes clases de activos y qué posee usted realmente.

8 min de lectura · Principiante

Invertir consiste en poner el dinero a trabajar comprando activos que se espera que ganen valor o generen ingresos. Antes de elegir hay que conocer las grandes familias de activos y lo que implica cada una.

La acción: una parte de una empresa

Comprar una acción es convertirse en copropietario de una empresa cotizada. Le corresponde una fracción de sus beneficios futuros (dividendos) y se beneficia —o sufre— de la evolución de su valor. El potencial de ganancia es elevado a largo plazo, y la volatilidad también.

El bono: un préstamo

Un bono consiste en prestar dinero a un Estado o a una empresa a cambio de intereses periódicos (el cupón) y del reembolso al vencimiento. Suele ser menos arriesgado que una acción, pero también menos rentable. Los riesgos principales: que el prestatario incumpla, o que suban los tipos.

El ETF: una cesta ya preparada

Un ETF (fondo cotizado) replica un índice, por ejemplo el S&P 500 o el MSCI World. Con una sola posición usted posee cientos de empresas. Es la forma más sencilla y económica de diversificar, y la puerta de entrada ideal para la mayoría de los inversores.

Risque →↑ Rendement espéréObligationprêt · revenuETFpanier diversifiéActionpart d'entreprise
Las tres grandes familias de activos y su perfil de riesgo/rentabilidad.

Para recordar

Acción = parte de una empresa (alto potencial, alta volatilidad). Bono = préstamo (ingreso periódico, riesgo moderado). ETF = cesta diversificada en una sola posición.

À retenir

  • ✓La acción le hace copropietario; el bono le convierte en acreedor.
  • ✓El ETF diversifica al instante y a bajo coste.
  • ✓Cuanto mayor es la rentabilidad esperada, mayor es el riesgo: no hay nada gratis.

Contenido pedagógico con fines informativos: ni asesoramiento de inversión ni recomendación personalizada. Las rentabilidades pasadas no predicen las futuras.