Los volúmenes: la otra mitad del gráfico
Un precio dice dónde se han producido intercambios. El volumen dice cuántos se han producido. Una subida del 2 % no significa lo mismo con 20.000 títulos negociados que con 2 millones (ejemplo ficticio). El volumen es una de las pocas herramientas del análisis técnico que no se deriva del propio precio, lo que explica su papel de «confirmación». Este artículo explica qué mide, cómo se lee junto con el precio y lo que no hay que hacerle decir.
Lo que mide el volumen
El volumen es el número de títulos negociados en un periodo (una sesión, una hora). Se lee en relación con sus valores habituales: un volumen de 1 millón de títulos es alto para un valor que suele negociar 100.000, bajo para uno que negocia 10 millones. Se compara, por tanto, con una media reciente (por ejemplo la de las últimas 20 sesiones).
La lectura clásica: precio y volumen juntos
| Situación | Lectura habitual |
|---|---|
| Sube el precio, volumen alto | Movimiento respaldado por una participación amplia |
| Sube el precio, volumen bajo | Movimiento menos convincente, por confirmar |
| Baja el precio, volumen alto | Movimiento bajista acompañado de intercambios importantes |
| Baja el precio, volumen bajo | Retroceso menos marcado, a veces una simple pausa |
Estas lecturas son referencias, no reglas: un volumen bajo puede acompañar también una subida duradera, por ejemplo en pleno periodo estival.
Volumen y rupturas
Una ruptura de un nivel (vea los soportes y resistencias) se considera más creíble cuando el volumen del día es claramente superior a la media. A la inversa, un cruce con poco volumen es considerado menos fiable por los analistas, sin garantía en uno u otro sentido.
Ejemplo ficticio. Una acción cuyo volumen medio es de 200.000 títulos por sesión rompe una resistencia un día en que se negocian 700.000 títulos, es decir, 3,5 veces la media. El cruce se considera más significativo que el mismo movimiento con 150.000 títulos. Esto no dice que se vaya a mantener: indica solo que han participado más actores.
Los volúmenes anormales
Un volumen claramente superior a lo normal marca en general un suceso: publicación de resultados, anuncio, cambio de índice, entrada o salida de un gran accionista. Puede aparecer también al final de un movimiento prolongado (volumen de «capitulación» o de euforia), pero esta interpretación solo es identificable a posteriori.
El OBV y los indicadores de volumen
El OBV (on-balance volume) acumula los volúmenes: se suma los días en que el precio cierra al alza y se resta los días en que cierra a la baja. Un OBV que sube mientras el precio se estanca se interpreta a veces como una señal de participación creciente, sin que ello prejuzgue lo que sigue. Otros indicadores (acumulación/distribución, precio ponderado por volumen) se basan en ideas parecidas.
Las divergencias
Se habla de divergencia cuando el precio y el volumen (o un indicador de volumen) no van en el mismo sentido: por ejemplo, un precio que alcanza un nuevo máximo con un volumen cada vez menor. A veces se ve en ello una señal de agotamiento. Es un indicio, no una señal: una divergencia puede durar mucho tiempo sin consecuencias.
Los límites de la lectura de los volúmenes
- Las cifras dependen de las plataformas consideradas. Los títulos se negocian en varias plataformas: según los datos utilizados, el volumen mostrado no es el mismo.
- Los ETF y los valores poco líquidos tienen volúmenes poco representativos del interés real.
- El volumen varía a lo largo del día y según la estación. Las sesiones de apertura, de cierre y de víspera de festivo tienen volúmenes particulares.
- No dice quién compra. Un volumen alto refleja tantos compradores como vendedores.
Para recordar
- El volumen mide el número de títulos negociados, para comparar con una media reciente.
- Un movimiento de precio con volumen alto se considera más significativo que con volumen bajo.
- Una ruptura de nivel es más creíble con volumen, sin garantía de que se mantenga.
- OBV y divergencias son indicios, no señales, y el volumen depende de la fuente de los datos.
Este artículo tiene un objetivo informativo y educativo; no constituye asesoramiento de inversión personalizado. Las cifras de los ejemplos son ficticias e ilustrativas. Invertir conlleva un riesgo de pérdida de capital. La rentabilidad pasada no garantiza la rentabilidad futura.