Valorar es responder a una pregunta sencilla y temible: ¿cuánto vale realmente esta empresa, con independencia de lo que el mercado diga hoy? Coexisten dos grandes enfoques.
Método 1: el DCF (descuento de flujos)
La idea: una empresa vale la suma de todos los flujos de caja que generará en el futuro… traídos a su valor de hoy. Porque un euro dentro de diez años vale menos que un euro hoy (inflación, riesgo, coste de oportunidad). Cada flujo futuro se «descuenta», pues, con una tasa.
La tasa de descuento refleja el riesgo: cuanto más arriesgada es la empresa, más alta es y más baja resulta la valoración.
La debilidad del DCF
El DCF es extremadamente sensible a sus hipótesis: cambie la tasa de crecimiento un 2 % o la de descuento un 1 %, y el valor puede variar entre un 30 % y un 50 %. Es una herramienta de razonamiento, no una máquina de verdades.
Método 2: los múltiplos (comparables)
Más pragmático: se observa a qué múltiplo (PER, EV/EBITDA) cotizan las empresas comparables, o a qué múltiplo ha cotizado históricamente este título, y se aplica a los fundamentales actuales. Sencillo, rápido y anclado en lo real, pero presupone que la referencia está bien valorada.
El margen de seguridad
Benjamin Graham lo convirtió en el núcleo de su doctrina: puesto que toda estimación es imprecisa, compre solo si el precio está claramente por debajo de su estimación de valor. Esa diferencia es su colchón frente a sus propios errores.
En Earnnest
La pestaña Valoración aplica el método de múltiplos: múltiplo mediano histórico × beneficio por acción, con margen de seguridad y veredicto neutro. El cálculo es idéntico para todos los usuarios: una referencia objetiva, no una recomendación.
À retenir
- ✓DCF = riguroso pero hipersensible a las hipótesis; múltiplos = pragmáticos pero dependientes de los comparables.
- ✓Ambos métodos se complementan: ¿convergen? Si no, ¿por qué?
- ✓Exija siempre un margen de seguridad: su estimación será imprecisa, asúmalo.