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Riesgo y rentabilidad: la pareja inseparable

Por qué aspirar a más rentabilidad obliga a aceptar más riesgo, y cómo medirlo.

9 min de lectura · Principiante

El principio más fundamental de las finanzas cabe en una frase: solo se puede esperar una rentabilidad mayor aceptando un riesgo mayor. Comprender esta pareja es comprender el 80 % de la inversión.

¿Qué es el riesgo, en concreto?

El riesgo no es solo «perder dinero». En finanzas se mide a menudo por la volatilidad: la amplitud de las variaciones de precio. Un activo cuyo precio oscila con fuerza es arriesgado, aunque suba a largo plazo, porque puede caer bruscamente en el peor momento.

Risque (volatilité) →↑ RendementLiquiditésObligationsImmobilierActions
Cada clase de activos tiene su propia pareja histórica de riesgo y rentabilidad.

La rentabilidad se paga en incertidumbre

La liquidez (una cuenta de ahorro) rinde poco pero no se mueve. La renta variable ha rendido históricamente más a largo plazo (en torno al 7 % real anual para un índice amplio), pero puede perder entre el 30 % y el 50 % en un desplome. Los bonos quedan entre ambos y ofrecen un compromiso.

El riesgo que se olvida

No asumir riesgo también es un riesgo: mantenerlo todo en liquidez supone perder poder adquisitivo frente a la inflación, lenta pero inexorablemente.

Una ilustración

En un año, una acción puede rendir +40 % o −30 %. En 20 años, la probabilidad de pérdida de un índice de renta variable diversificado resulta históricamente muy baja. El tiempo transforma el riesgo de corto plazo en rentabilidad de largo plazo.

À retenir

  • ✓Rentabilidad esperada y riesgo van juntos: desconfíe de toda promesa de «alta rentabilidad sin riesgo».
  • ✓La volatilidad mide la amplitud de las oscilaciones, no la calidad de la empresa.
  • ✓Su horizonte temporal es su mejor aliado para domar el riesgo.

Contenido pedagógico con fines informativos: ni asesoramiento de inversión ni recomendación personalizada. Las rentabilidades pasadas no predicen las futuras.