Una opción es un contrato que otorga el DERECHO (pero no la obligación) de comprar (call) o vender (put) un activo a un precio fijado (el strike), antes de una fecha de vencimiento. Ese derecho se compra: es la prima.
El call: el derecho a comprar
Usted anticipa una subida. Compra un call: si la cotización supera el strike, su ganancia crece con ella. Si nunca lo supera, pierde solo la prima pagada. Pérdida limitada, ganancia teóricamente ilimitada.
El put: el derecho a vender (el seguro)
El uso más sano de las opciones para un inversor: comprar un put equivale a contratar un seguro sobre la cartera. Si el mercado se hunde, el put gana valor y amortigua la caída. Como todo seguro, tiene un coste, y si no pasa nada, expira sin valor.
Las dos caras del apalancamiento
Con unos cientos de euros de prima controla una exposición de varios miles. Eso es lo que hace las opciones atractivas… y peligrosas. El apalancamiento amplifica las ganancias Y las pérdidas, y la opción pierde valor con el paso del tiempo (la erosión temporal), aunque usted acertara con la dirección.
La advertencia que cuenta
Puede acertar con la dirección y perder el 100 % de su prima, simplemente porque el movimiento llegó demasiado tarde o no fue lo bastante fuerte. Y VENDER opciones desnudas expone a pérdidas potencialmente ilimitadas. Las opciones no son un atajo hacia la riqueza: son una herramienta de profesional.
La regla de prudencia
Si no puede explicar con precisión a otra persona qué pierde en el peor de los casos, no tome la posición. Para la gran mayoría de los inversores particulares, el único uso razonable de las opciones es la cobertura, nunca la especulación apalancada.
À retenir
- ✓Call = derecho a comprar; put = derecho a vender (a menudo usado como seguro).
- ✓El comprador de una opción tiene una pérdida limitada a la prima; el vendedor desnudo, un riesgo potencialmente ilimitado.
- ✓El tiempo juega contra el comprador: se puede acertar con la dirección y perderlo todo igualmente.